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FENAMAD, considera que se requieres mayores acciones en favor de pueblos indígenas. “Somos los guardianes de esta tierra”.

Julio Ricardo Cusurichi Palacios, viste una cushma vestimenta de una sola pieza con un inconfundible diseño característico de los Shipibo-Conibo, el pueblo amazónico al que pertenece.

Es un hombre de modales firmes y hablar pausado que mide con precisión lo que dice. Natural de la comunidad nativa de El Pilar, en la provincia de Tambopata Madre de Dios, recibió el Premio Goldman, considerado como el ‘Nobel ambiental’, en 2007.

Cusurichi lidera como presidente, la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD).Organización indígena que representa a los siete pueblos indígenas de esta región.

“Los indígenas amazónicos hemos venido cuidando los bosques que otros han destruido; pese a que todavía se nos considera opositores seguimos contribuyendo silenciosamente a la conservación del planeta”. Es lo primero que nos dice Julio.

PREOCUPANTES CIFRAS

En la Amazonía, el bosque tropical húmedo más extenso del planeta, perviven en la actualidad más de 350 pueblos originarios, 51 de los cuales se distribuyen a lo largo y ancho de once departamentos del Perú. Su situación no es la mejor, lamentablemente; según datos proporcionados por el vicariato de Puerto Maldonado, buena parte de los 242,000 indígenas que habitan el territorio amazónico viven en situación de pobreza.

“Son las leyes que rigen la propiedad de la tierra en la Amazonía del Perú las que impiden el desarrollo de nuestros pueblos”, señala Cusurichi.

La recién aprobada Ley 30723 que declara de interés nacional la construcción de carreteras en zonas de frontera en Ucayali, es un nuevo dolor de cabeza para el presidente de la FENAMAD.

Para FENAMAD y la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), el gremio que agrupa a las principales federaciones indígenas del Perú, la crisis ambiental que enfrenta la Amazonía peruana es una crisis de gestión territorial.

El Estado peruano, según estas organizaciones, se niega a reconocer el papel que han cumplido históricamente los pueblos indígenas en el cuidado de sus bosques y agua; razón por la cual, aseguran que no les proporcionan las herramientas que podrían ser utilizadas para remediar “el alto nivel de deforestación y contaminación” que agobia a la región.

Una de ellas es la adecuada titulación de los territorios indígenas. Cusurichi explica que el marco legal vigente en materia de titulación de tierras amazónicas ha sido diseñado para entregarles a las comunidades nativas propiedad sobre el suelo agrícola que usufructúan y nada más.

El derecho sobre la superficie forestal (llamado vuelo forestal) y el subsuelo le pertenecen al Estado que se irroga el derecho de concesionarlo a quien mejor le parezca. “Esta situación, lógicamente, favorece el ingreso de terceros a nuestros territorios; para el caso concreto de Madre de Dios agrega, el ingreso de mineros y taladores de madera que afectan nuestros bosques”.

Los datos parecen darle la razón. La deforestación en Madre de Dios alcanzó en el año 2017 cifras de espanto: más de 20 mil hectáreas, según refiere WWF Perú, fueron destruidas en el departamento, más del doble de lo que se perdió en el 2008.Solo en La Pampa, zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata, el territorio donde la superposición de derechos adjudicados por el estado sobre el vuelo forestal y el subsuelo ha alcanzado niveles insólitos , se perdieron el último año 560 hectáreas de bosques, siendo el acumulado para el área de 4,560 hectáreas deforestadas desde el 2013.

NUEVOS CAMINOS

Ante estas amenazas, los pueblos indígenas de Madre de Dios decidieron incluir en la agenda climática regional la titulación integral de los territorios de todas las comunidades nativas.

“Para nosotros la titulación integral va a impedir el ingreso de los concesionarios que destruyen nuestros bosques, permitiéndonos desarrollar la gobernanza que se requiere para continuar aportando a la conservación de la naturaleza en el marco de lo que llamamos Vida Plena”, apunta Cusurichi.

“En Madre de Dios, hay comunidades nativas cuyos territorios están concesionados para minería en un setenta por ciento”.

Durante la visita del Papa Francisco, los dirigentes de FENAMAD, AIDESEP y la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), el gremio que agrupa a las federaciones nacionales de los ocho países amazónicos, pidieron al pontífice-mediante una carta pública- interceder para lograr la titulación de al menos 20 millones de hectáreas “como salvaguarda ante el avance destructivo de las plantaciones para agro-negocios y grandes proyectos de infraestructuras”.

Fuente : Diario Don Jaque.

 

 

 

 

 

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